Omertá y la dicotomía “amor y victoria”

25 Jul 14
Jorge Sancho Vargas | info@ticodeporte.com

He querido esperar acontecimientos antes de verter opinión en el caso del rompimiento Fedefútbol-Jorge Luis Pinto. He preferido esperar acontecimientos, escuchar opiniones, leer reacciones y tratar de hacerme una antítesis con todo ello en mi mente, para confrontarlo con mi tésis y así sacar una síntesis. Necesitaba “digerir”, analizar, observar y confrontar antes de decidir, y qué difícil se hace.


Es muy complicado no inclinarse por un lado u otro, y cómo se que soy actor de una cinta complicada, donde el sesgo de los sentimientos se hará presente, así como los prejuicios, deseos, gustos y aspiraciones, he encontrado que no quiero quedar bien con Dios y con el diablo, pero tampoco quiero tomar partido, por más admirador de Don Jorge Luis Pinto y crítico de los jugadores que he sido y soy. Y aunque sea de mal gusto, debo primero hacerme algunas interrogantes, para luego expresar mi pensar. La primera: ¿Por qué la maravilla que fue Brasil 2014, para Costa Rica, debió terminar en tragedia?

¿Por qué la Selección no había regresado al país, y ya en la prensa sabíamos que el técnico no seguía? ¿Por qué casi todo lo que saben los periodistas de lo sucedido en Brasil 2014, ha sido filtrado por directivos de la Fedefútbol? ¿Por qué se le preguntó a Eduardo Li y a Adrián Gutiérrez, luego de la conferencia de prensa si todo lo que había dicho Pinto era mentira, y no lo negaron? ¿Por qué si Pinto nunca dijo quién era su “asistente enemigo”, la prensa salió en carrera a buscarlo para pedirle reacción? ¿Por qué si Pinto nunca dijo nombres, hoy Paulo Wanchope dice: después de todas las calumnias que dijo en contra mía...? ¿Por qué hay prensa que dice: "es que hay cosas que yo vi y pude hacer un desmadre, pero preferí callar", y no dicen que fue lo que vieron? ¿Por qué Pinto solo habló de un asistente? ¿Por qué Wanchope insiste en decir que llegaban jugadores de Europa y Pinto les ponía a jalar llantas, cuando eso es obsoleto? ¿Por qué la FIFA, ante el estado físico de los nacionales, se llevó a siete jugadores de un solo tiro, a efectuarles el doping? ¿Por qué Pinto insistió en decir que es exigente y le gusta que todos se comprometan con el trabajo y lo hagan? ¿Por qué luego de la conferencia de prensa Li salió a decir que el principal punto de discordia era que Pinto quería a cuatro-cinco asistentes colombianos? ¿Por qué en la conferencia Pinto dijo: si no puedo elegir un cuerpo técnico, no, no a todos, probablemente no todos, a mi gusto con mi lealtad, no puedo estar aquí? ¿Por qué en Repretel montaron una mesa redonda con personas que solo adversan a Jorge Luis Pinto? ¿Por qué se aguantó a Pinto por dos años, si es un irrespetuoso, un energúmeno? ¿Por qué ahora escucho frases como: no voy a permitir que un extranjero venga y...? ¿Por qué siempre que la cosa se pone fea, sea en danza, teatro, ingeniería, política, los del bochinche empiezan a tratar al gran público como si fuera tontito? ¿Por qué a Pinto le golpeaban la mesa en la Fedefútbol, le marcaban la cancha, lo mandaban al carajo y el hombre seguía trabajando como si el mundo se fuera a acabar? ¿Por qué le negaron fogueos clase A? ¿Por qué le cancelaron la gira a Colorado para la pre-temporada antes del Mundial? ¿Por qué en el mundo nos ven como: al fin latinos?

Son muchas interrogantes y pocas respuestas, y todo empezó porque Jorge Luis Pinto, según el resto de acólitos del fútbol, “rompió el código de Omertá” y cual mafia italiana, gringa o rusa, hay que sacrificarlo, hacer de él un ejemplo y recordarle a todos que quien abra la boca y diga lo que sucede en el camerino, debe morir. “Lo que pasa en Las Vegas, se queda en Las Vegas”, dicen los gringos.

Pero Pinto no lo hizo, y de pronto muchos salieron a hablar, hasta los jugadores, Bryan Ruiz, dijo lo siguiente: “La relación con el profesor Pinto se había llegado a desgastar fuera de la cancha porque quizás el manejo del grupo de jugadores y Cuerpo Técnico no era el adecuado”. Pero recuerdo cuando todo el país le llamaba “Galleta de Soda” y la afición se molestaba porque en los partidos de “La Sele” no lo querían ni ver, pero Pinto lo apoyaba y lo seguía teniendo de titularísimo.

Álvaro Saborío: “Creo que hay un punto donde la relación llega a cansar...”. Y recuerdo las lágrimas de Pinto cuando anunció su lesión. Le achacan a Pinto ser controlador, y eso no les gusta. No querían acostarse a las 10:30 p.m., y lo mandaban al carajo cuando les llamaban la atención, mientras en el cuartel general de México, las luces se apagaban a las 10:00 pm. Les trato de dar el beneficio de la duda, pero alzo la vista y veo que si la FIFA clasificara como se debe, Costa Rica lejos de haber sido octava, sería quinta del Mundial.

Qué trata mal a la gente, que le gritó a tal o cual señora o señorita, que le exigía muy feo y con malacrianzas a las personas bajo su mando, y de pronto recuerdo una de las frases que hace muchos años publiqué y al final de cuentas le costaron el puesto de Gerente General de Liga Deportiva Alajuelense, el eslovaco Iván Mraz: “Al tico se le deben repetir las cosas 10 veces y aún así las hace mal”. Entonces pienso: Si este señor sigue de necio diciendo que es exigente, que le gusta el compromiso, que las cosas se hagan, solo imagino: ¿Cuántas veces ha de haber pedido las cosas, y estas no se hacían o se hacían mal?

Mi queridísimo amigo, y director técnico de fútbol, el incomprendido y nunca bien ponderado Le Roy Lewis Smith, planteó una discusión bajo estos términos, acá en Facebook: “Mourinho y Pinto son más exitosos, pero Guardiola y Del Bosque son más queridos”, esto para recordarnos que ni Pinto, ni Mourinho fueron jugadores de fútbol, entonces no comprenden el pensar, actuar y responder del jugador de fútbol, mientras que “Pep” y “El Bigotón”, si, y de ahí sus victorias.

Nos plantea la dicotomía: “amor-victoria”, y yo digo: Alexandre Guimaraes, el amigo de los jugadores, suma dos fracasos mundialistas. Jugó seis partidos entre Corea-Japón 2002 y Alemania 2006, ganando uno, empatando otro y perdiendo cuatro. Dejando a Costa Rica en la posición 19 en Asia, y en la 31 en Europa, entre 32 selecciones. Y ojo, Guimaraes tuvo bajo su mando a la mejor generación de futbolistas que ha dado Costa Rica, claro, la mejor no quiere decir la más exitosa, otra dicotomía que me planteo.

Pero, Velibor Milutinovic (conocido como Bora), y Jorge Luis Pinto, dos amantes de la disciplina férrea, quienes no cedieron ni un ápice y demostraron tolerancia cero ante la incapacidad, las excusas y las irresponsabilidades, tienen estos números. Bora, cuatro partidos, dos ganados y dos perdidos, clasificado a octavos de final, posición final en Italia 90: 13 de entre 24 selecciones. Jorge Luis Pinto, en Brasil 2014, cinco partidos, dos ganados, tres empatados, deja invicto el Mundial y a la selección en la posición 8 de entre 32 selecciones.

Ahhh, “Guima” nos clasificó al 2002 de una manera maravillosa, al mando del equipo solo en la hexagonal, donde ganó todos los partidos en casa, excepto contra México, claro es poseedor del Aztecazo. Pinto dirigió todo el proceso, y en la hexagonal “La Sele” ganó todos los partidos en casa, empatando en México y solo perdiendo bajo la nieve de Denver y en Honduras, ambos por 1-0. ¿Qué difícil escoger entre el amor y la victoria, o no? Bora quería seguir con Costa Rica, pero no aguantó a la dirigencia. Pinto quería seguir con Costa Rica, pero no lo aguantó la dirigencia... siguen las similitudes.

En fin, viene la Uncaf, un torneo que ya estamos cansados de ganar, pero siempre lo hemos logrado con mucho sufrimiento... Bueno, la pasada no tanto, pero a muchos no les gustó el juego de Costa Rica, a pesar de ganarla invicta. Pero hoy, siendo 16 del mundo en el ranking FIFA, octavos del Mundial Brasil 2014, es nuestra obligación ir y pasearnos, goleadas incluidas, por las canchas gringas, donde se jugará el torneo, porque Pinto es tan solo un único eslabón en la cadena de victorias que finalizó invicta en la Copa Mundo pasada y ya no está, así que, ¡a demostrar carajo!

Y luego viene la Copa Oro, esa que ya podíamos exigirle a Pinto ganar, porque Costa Rica nunca lo ha hecho, y al ser “el nuevo gigante de Concacaf” es obligación, pero ya ese torneo será de otro técnico, y salado, los clavos le caerán a él. “Las obras quedan, las gentes se van”, la Selección Nacional sigue y dentro de muy poco tiempo habremos olvidado toda esta novela, finalizada en tragicomedia. Sí, nadie celebró con Pinto los goles, pero si vi y oí a Michael Umaña decirle; “por usted, por la confianza que me ha brindado”.

Al parecer Jorge Luis Pinto es obsesivo con su trabajo, y muy probablemente su “inteligencia emocional” sea inexistente, pero quiero recordar las palabras del entonces presidente de Alajuelense, Rafael Ortíz, cuando los jugadores manudos se le revelaron a Pinto: “Contratamos a un entrenador de fútbol, no a una niñera”. Pinto ya se fue, la Fedefutbol y la Selección permanecen. Las personas que las componen no van a ser las mismas siempre, y quizás no tengamos que esperar 25 años para repetir un “milagro”.

Y disculpen, pero por molestar cerraré con otra pregunta: ¿Pasaremos en Rusia a la segunda fase? Primero clasifiquemos al Mundial.


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